UN PASADO CIRCULAR
UN PASADO CIRCULAR
Un tiempo pasado,
un algo presente,
tal vez si ausente
estuvieras entonces,
hoy ya no serías
pasado y presente.
Las calles de arena,
veredas de tierra,
se acerca la siesta
la hora que duermas;
pero se aproxima
menudo y flaquito
aquel que contigo
jugara rayuela.
Recoges la piedra
timón y destino,
y toma mi mano
piedra de tu mano,
que roza muy suave
mi piel de muchacho.
La piedra señala
un campo distinto,
lo saltas de un salto,
yo hago lo mismo.
Recreo el momento
de silencios tenues:
tu cara de niña,
peinado en coleta,
la cinta ceñida
el cabello aprieta,
un rubio brillante
de trigal soleado,
estás a mi lado
mi lengua enmudece.
Quizás con el tiempo
que siempre regresa
pueda yo decirte
tantas cosas bellas;
quizás una estrella
grabó con su luz
la rayuela eterna
de aquella vereda
de tierra y sin vos.
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