Los Asaltos del Pueblo
5 de mayo de 2010 a las 18:39
La madre de las chicas había preparado sándwiches y tortas y los muchachos colaboramos con bebidas no alcohólicas. El WINCO sonaba estridente con las canciones de moda, y el baile pronto comenzó, haciendo punta los más atrevidos y dispuestos. Luego de dos horas de baile y refrescos se hizo un recreo y la casi veintena de chicas y chicos salimos a la calle donde corría un poco más de aire.
Algunas parejas cruzaron hasta la plaza de enfrente, ya a oscuras por la nocturnidad, y desaparecieron de nuestra vista. Unos minutos después, quienes quedamos en la vereda de la casa, cruzamos y observamos unos movimientos en los matorrales bajos producto de la efusividad del apasionamiento de alguna pareja. Nuestra proximidad hizo cesar las caricias y besos de las parejas involucradas, quienes regresaron a la fiesta, ellos acomodándose la camisa, ellas sacudiéndose la pollera.
Seguimos con la música, las bebidas y las tortas comentando lo sucedido y presuponiendo la formalización de algún noviazgo incipiente. Ante el inminente corte de luz de la usina de los Laviano que suministraba el fluido eléctrico, nos despedimos de las anfitrionas y regresamos a nuestros hogares, pensando ya en el futuro asalto con baile y muchachas, en la casa de alguna de ellas, donde quizás fuera yo quien robara ese beso en la oscuridad de la plaza a alguna chica bonita.-
Phil, 04/05/10
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