El Club del Pueblo

 

El Club del Pueblo

7 de enero de 2014 a las 0:24

 

  

    Varios motivos convocaban a los chicos del pueblo a integrarse al Club del pueblo:

1.    El cine que funcionaba en el salón principal los fines de semana al igual que los bailes de los sábados a la noche. 

2.    La cantina en la que los grandes jugaban a las cartas y hacían billar y casín luego del almuerzo o por la noche.

3.    La pista circular en el gran lote donde se organizaban los bailes del verano.

4.    La casa del cantinero, que merece este capítulo:

    Los domingo a la mañana, luego de la noche del baile, los chicos nos reuníamos junto con el hijo del cantinero en la pista al aire libre y buscábamos entre las tapitas de gaseosas y cervezas, las más raras, que siempre eran "las patito".  Así las llamábamos pues tenían la ilustración de dos aves de plumas blancas las que luego nos enteramos que eran cisnes.

 

    Luego de un tiempo entretenidos en ese menester, disputábamos juegos de vigilante-ladrón al mejor estilo del oeste americano: formábamos dos bandos, uno de los cuales se escondía y el otro, luego de un tiempo de espera, salía a buscarlo.

   

 

    Esa mañana me tocó buscar a los malhechores que se escondían entre arbustos, bajo unas leñas o detrás de un gran galpón de chapa que tenía herramientas del club. Cuando detectábamos a alguno de ellos simplemente apuntábamos con el índice de una mano que aparentaba un arma, y gritábamos: "¡Pá!, Horacio" (o el Beto, o Mundito) según fuera el nombre del encontrado.

 

    A mí me decían "El Chiquito de la Farmacia", o nada más que "Chiquito" y otras veces, trepado a un árbol, pude eludir por un tiempo a quienes tenían que encontrarme.

 

    Por supuesto ganaba el equipo que mantenía por lo menos al último hombre vivo.

 

    Ya se hacían las horas de mediodía y debíamos regresar a casa pues nos esperaban para almorzar, pero previamente nos pedíamos alguna gaseosa en la cantina que recién iniciaba su actividad atendiendo a los primeros parroquianos que consumían el vermouth como aperitivo antes del almuerzo.

 

  Al pasar de los años, ya muchachos, éramos nosotros quienes pedíamos el gancia con limón o el cinzano con fernet acompañados con manís o queso cortado y algunos seguían disfrutando la granadina batida con soda.

 

 

                                           phil Ene 2014    

 

1 -  https://www.facebook.com/notes/tonio-de-almagro/los-cines-del-pueblo/392056868443

                                        

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